Modelos para el Establecimiento de Objetivos en hotelería
Los objetivos SMART han sido durante mucho tiempo el estándar en la gestión hotelera, pero su enfoque rígido y estático puede convertirse en un obstáculo para la alineación estratégica y la adaptabilidad. En un sector donde las condiciones cambian constantemente, los directivos necesitan un marco más dinámico y transparente. Los objetivos FAST —Frequently discussed, Ambitious, Specific y Transparent— ofrecen una solución innovadora, fomentando discusiones regulares, ambición medible y una visión compartida en toda la organización. Cuando los objetivos se hacen visibles y se revisan con frecuencia, los equipos pueden coordinar mejor sus esfuerzos, aprender unos de otros y ajustar su enfoque según las necesidades del negocio. La transparencia, lejos de ser una amenaza, se convierte en un motor de motivación y rendimiento. Más allá de fijar metas anuales, el reto es convertirlas en herramientas vivas de aprendizaje y mejora continua, impulsando así la ejecución efectiva de la estrategia del hotel
- En la gestión hotelera, la estrategia no es solo un plan en papel, sino un proceso dinámico que requiere precisión, alineación y compromiso en todos los niveles de la organización
- Sin embargo, la realidad nos demuestra que, con demasiada frecuencia, los objetivos se fijan al inicio del año y quedan relegados hasta la próxima revisión de desempeño
- Equipos desconectados de la visión general, estrategias que se fragmentan y una ejecución que se vuelve rígida e ineficaz
- Se introdujo entonces lo de los objetivos SMART, o sea, inteligentes, pero Smart, proviene de: Specific (simple, sensible, significant)

Un artículo anterior sobre la falta de propósitos empresariales en los hoteles me hace pensar sobre uno de los mayores problemas de la gestión hotelera en la actualidad, que es la falta de definición de objetivos, o la concepción errónea, en muchos casos, sobre cómo se plantean los objetivos.
En la gestión hotelera, la estrategia no es solo un plan en papel, sino un proceso dinámico que requiere precisión, alineación y compromiso en todos los niveles de la organización. Sin embargo, la realidad nos demuestra que, con demasiada frecuencia, los objetivos se fijan al inicio del año y quedan relegados hasta la próxima revisión de desempeño. ¿El resultado? Equipos desconectados de la visión general, estrategias que se fragmentan y una ejecución que se vuelve rígida e ineficaz.
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