Lead Hospitality
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Todos llevamos un director de hotel dentro… algunos demasiado convencidos

EN ESTE ANÁLISIS
  • Hay una curiosa transformación que ocurre con sorprendente frecuencia al cruzar la puerta de un hotel
  • Es ese instante en el que una persona deja de ser huésped, proveedor o empleado y, sin darse cuenta, pasa a convertirse en director general honorífico del establecimiento
  • Lo realmente fascinante es que el nombramiento no requiere experiencia previa, conocimientos de hotelería ni responsabilidad alguna sobre los resultados
  • En realidad, todos llevamos un pequeño director de hotel dentro

Hay una curiosa transformación que ocurre con sorprendente frecuencia al cruzar la puerta de un hotel. No aparece en ningún manual de psicología ni ha sido objeto de estudio en las escuelas de hotelería, pero cualquiera que lleve unos años en este sector sabe perfectamente de qué hablo. Es ese instante en el que una persona deja de ser huésped, proveedor o empleado y, sin darse cuenta, pasa a convertirse en director general honorífico del establecimiento.

Lo realmente fascinante es que el nombramiento no requiere experiencia previa, conocimientos de hotelería ni responsabilidad alguna sobre los resultados. Basta con haber pasado una noche en un hotel, haber trabajado unas semanas en recepción o haber visto un par de programas sobre reformas hoteleras para sentirse plenamente capacitado para rediseñar la operación completa.

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