El inventario hotelero debe ganarse reserva a reserva
La mejor reserva no siempre es la que ofrece mayor tarifa ni la que llega por el canal más barato. Propongo asignar el inventario según la contribución neta esperada, el valor de cada noche, el riesgo asumido y el negocio que puede ser desplazado.
- La última habitación no pertenece al canal que llegó primero
- Convertir el margen en reglas que el hotel pueda cumplir
- A veces, la decisión económica más importante del día aparece disfrazada de buena noticia
- Quedan pocas habitaciones, entra una reserva con una tarifa atractiva y el sistema la confirma sin demasiadas preguntas

A veces, la decisión económica más importante del día aparece disfrazada de buena noticia. Quedan pocas habitaciones, entra una reserva con una tarifa atractiva y el sistema la confirma sin demasiadas preguntas. El informe de producción suma ingresos, el porcentaje de ocupación mejora y todos respiramos con cierta tranquilidad. Sin embargo, esa reserva también acaba de retirar inventario de la venta, quizá en una fecha en la que otra demanda habría estado dispuesta a aportar más margen, aceptar mejores condiciones o consumir servicios adicionales. Hemos vendido una habitación, pero todavía no sabemos si hemos tomado una buena decisión.
La dificultad está en que el inventario hotelero es simultáneamente perecedero, limitado y desigual. Una habitación que permanece vacía esta noche pierde para siempre su oportunidad de producir ingresos, pero una habitación vendida demasiado pronto, bajo unas condiciones inadecuadas, también puede destruir valor. Además, no todas las noches de una estancia tienen la misma importancia. Un jueves de demanda débil puede agradecer una reserva que el sábado siguiente limita nuestra capacidad para atender una petición mucho más rentable. La estancia llega como una unidad comercial, mientras el hotel debe administrarla como una secuencia de capacidades diarias.
En muchas reuniones de Revenue he visto comparar canales a partir de tres datos principales: tarifa media, producción y comisión. Son referencias útiles, pero insuficientes para decidir quién merece acceder al inventario. La comisión visible no recoge todos los costes de adquisición, la tarifa no explica el margen y el volumen puede ocultar cancelaciones, descuentos, condiciones contractuales, consumo operativo o desplazamiento de demanda. Tampoco la reserva directa merece aprobación automática por el simple hecho de ser directa. Hay negocio intermediado extraordinariamente valioso y negocio propio adquirido a un coste que preferimos no mirar demasiado de cerca.
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