Lead Hospitality
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Cuando todos los hoteles tengan Inteligencia Artificial, la ventaja competitiva volverá a estar en el hotel

EN ESTE ANÁLISIS
  • La IA se puede comprar. El conocimiento del hotel se construye durante años
  • De almacenar información a construir memoria organizativa
  • La ventaja competitiva será todo aquello que la competencia no pueda copiar pulsando “suscribirse”
Durante los últimos años hemos hablado de Inteligencia Artificial en Hotelería como si disponer de ella fuera, por sí mismo, una ventaja competitiva. Durante algún tiempo probablemente lo fue. Hoy empiezo a pensar exactamente lo contrario: la IA está dejando de ser una ventaja para convertirse en infraestructura. Y cuando todos podemos acceder a herramientas parecidas, la pregunta verdaderamente interesante ya no es quién tiene IA, sino qué sabe hacer cada hotel con ella que los demás no puedan reproducir fácilmente.Es una evolución bastante conocida en los negocios. Cuando una capacidad es escasa, proporciona diferenciación. Cuando se democratiza, se convierte en requisito. Ocurrió con las páginas web, con los motores de reservas, con los channel managers, con el revenue management y con tantas otras herramientas que en algún momento distinguieron a los hoteles más avanzados. La tecnología acaba llegando a todos. La excelencia operativa, el conocimiento acumulado y la cultura no.Por eso creo que estamos entrando en una etapa mucho más interesante de la Inteligencia Artificial aplicada a la Hotelería. Ya no me impresiona especialmente que un hotel tenga un chatbot, genere textos automáticamente, analice comentarios o disponga de un asistente conectado a determinados sistemas. Todo eso terminará siendo relativamente normal. Lo verdaderamente relevante será comprobar qué contexto conoce esa inteligencia, qué decisiones puede mejorar y cuánto entiende realmente del negocio que tiene detrás.

Un hotel contiene una enorme cantidad de conocimiento que rara vez aparece completamente reflejado en un procedimiento. Sabemos qué habitaciones funcionan mejor para determinados perfiles, qué clientes requieren una atención diferente, cuándo conviene aceptar un grupo, qué incidencias suelen anticipar una reclamación, qué empleados resuelven determinadas situaciones especialmente bien, qué proveedor nos falla cuando llega agosto, qué pequeñas decisiones deterioran silenciosamente el desayuno o qué tarifa aparentemente atractiva termina siendo poco rentable. Eso también es conocimiento empresarial, aunque tradicionalmente haya vivido en la cabeza de las personas.

Y aquí está, en mi opinión, el gran cambio. Si todos los hoteles terminamos utilizando modelos de IA parecidos, la ventaja competitiva no estará en el modelo, sino en el conocimiento del hotel que ese modelo sea capaz de comprender, relacionar y convertir en mejores decisiones. Dicho de otra manera: podremos comprar inteligencia artificial, pero tendremos que seguir construyendo inteligencia hotelera.

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