En la época medieval, allá por el siglo XI, el comercio giraba en torno a las ciudades cuyos mercados eran frecuentados por compradores y por vendedores.
Aquel comerciante que tenía algo que ofrecer acudía al mercado, donde se encontraban sus clientes potenciales, y ofrecía sus productos. Era vital acudir al lugar donde se encontraban los compradores y relacionarse. La venta se realizaba de forma directa, consiguiendo cliente a cliente, ganando su confianza, mostrando el producto y dejando a cada posible comprador la calidad del producto y sus ventajas.
El comerciante sabía que el resultado de la operación estaba estrechamente vinculado a la conversación que fuera capaz de establecer con sus clientes.
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No existían segmentos de clientes, ni marketing ni publicidad. La conversación y en definitiva el grado de confianza que el comerciante pueda generar son piezas vitales del éxito comercial. Eso sí la transparencia, la verdad y la honestidad era fundamental, y cada comerciante debía cuidar de su reputación, para poder acudir el siguiente día de mercado, y continuar vendiendo.
Con el siglo XII y en pleno auge de algunas ciudades costeras italianas como Venecia y Génova se intensifica el comercio con Oriente. A partir de aquí empieza a dar sus primeros el comercio internacional, las importaciones y exportaciones, y en definitiva el marketing y la publicidad. Claro está, en su justa medida, pero el dominio de un territorio conllevaba derechos comerciales, y exportaciones de productos a gran escala.

La creación de necesidad, el marketing, la competencia, están al orden del día, y con ello la despersonalización de los negocios.
Hasta hoy…
Hoy el cliente está mas informado, tiene acceso a información, y en definitiva es mucho mas exigente que antaño. El cliente no se conforma con nuestro mensaje, sino que quiere que nos ganemos su confianza, que nos interesemos por él.
En definitiva creo que volvemos al mercado medieval, donde un mundo sin segmentos, sino con personas nos obliga a mantener una relación personal con cada individuo. Ganar su confianza, demostrar que nos preocupa, y que somos capaces de satisfacer sus necesidades ofreciendo productos o servicios personalizados o completamente adaptados.
El entorno actual nos permite volver a la Plaza del Mercado, montar nuestra tienda en forma de página Web, atraer clientes mediante SEO y SEM e iniciar la conversación.
Tal vez por este motivo es recomendable prefiero desmitificar los conceptos que nos han inculcado para afrontarlos desde una tónica realística, sin llegar por ello a negar que algo está cambiando.
El marketing masivo ha muerto. El Marketing Conversacional como parte de nuestra estrategia de CRM es lo que convertirá a nuestro hotel en un hotel orientado al cliente. De hecho creo que un hotel con una estrategia de CRM y no orientado al cliente, es una hotel condenada al fracaso.

Creo genuinamente que la mejor manera de conocer el valor de un Coach Hotelero es probarlo primero de forma gratuita y conocerle. 