El empleado gruñón: patrimonio universal de la hotelería
El empleado gruñón es un clásico de la hotelería: nada le gusta, todo lo critica y parece empeñado en arruinar la moral del equipo. En este post, lo retrato en tono sarcástico, pero también comparto consejos prácticos para lidiar con él sin que contamine el ambiente del hotel.
- Y uno se pregunta si vino a trabajar en un hotel o a hacer de jurado permanente de un reality show en el que nadie gana nunca
- Si instalas un nuevo uniforme, protesta porque “es incómodo”
- Si mantienes el antiguo, se queja porque “está pasado de moda”
- Si no la das, asegura que “nadie se preocupa por el equipo”

Hay especies en extinción y otras que parecen eternas. Una de ellas, sin duda, es la del empleado gruñón, ese espécimen laboral que, aunque cambies el colchón, pintes la pared o inventes el desayuno más instagrameable del planeta, seguirá torciendo la boca y diciendo que “esto no funciona”.
Nada le gusta. Todo lo critica. Y uno se pregunta si vino a trabajar en un hotel o a hacer de jurado permanente de un reality show en el que nadie gana nunca. Si instalas un nuevo uniforme, protesta porque “es incómodo”. Si mantienes el antiguo, se queja porque “está pasado de moda”. Si das formación, se aburre. Si no la das, asegura que “nadie se preocupa por el equipo”. Un genio del contraste.
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