Desde hace años, en cada feria y congreso de hotelería, se repite el mismo discurso: la digitalización ha llegado para transformar la industria. Y con ella, los hoteles han invertido millones en desarrollar sus propias aplicaciones móviles. Apps que prometen mejorar la experiencia del huésped, agilizar procesos, personalizar el servicio y, en algunos casos, incluso revolucionar la forma en que los clientes interactúan con el hotel.
Sin embargo, hay un problema evidente: nadie las usa. O al menos, no con la frecuencia ni la adopción que los hoteles esperaban. Y esto nos lleva a una pregunta incómoda: ¿realmente los huéspedes necesitan una app para cada hotel donde se hospedan?

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La Falacia de la “Experiencia Digital” a Toda Costa
La idea de que el huésped necesita una aplicación para mejorar su estancia parte de un supuesto erróneo: que el cliente quiere interactuar con el hotel más de lo necesario. Pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, el huésped quiere simplicidad, rapidez y comodidad, no necesariamente una plataforma digital exclusiva.
Hay que ser sinceros: ¿quién quiere descargar una app solo para hacer check-in en un hotel en el que probablemente solo pasará dos noches? ¿Cuántas veces nos encontramos con que, en medio de la vorágine del viaje, lo último que queremos es llenar formularios digitales o recordar una nueva contraseña?
Incluso cuando la descarga ocurre, el uso es anecdótico. Según un informe de Oracle Hospitality, más del 70% de los huéspedes prefieren comunicarse con el hotel a través de canales que ya utilizan, como WhatsApp, mensajes de texto o el sitio web móvil, antes que lidiar con una aplicación nueva.
El problema de fondo es que las apps de hoteles han sido diseñadas pensando en el hotel, no en el huésped. Son el resultado de estrategias de fidelización y control del servicio, pero sin considerar los hábitos reales de los viajeros.
Los motivos por los cuales las aplicaciones hoteleras han fracasado en alcanzar una adopción masiva son claros y evidentes:
1. La Fricción en la Descarga
Pedirle al huésped que descargue una aplicación antes o durante su estancia es un obstáculo innecesario. En un mundo donde la inmediatez es clave, nadie quiere perder tiempo registrándose en una app cuando puede enviar un mensaje o escanear un código QR en segundos.
Este es un problema estructural: no podemos esperar que cada huésped baje una app distinta cada vez que viaja. Mientras que grandes plataformas como Booking, Expedia o Google Travel centralizan información y permiten gestionar múltiples estancias sin necesidad de nuevas descargas, los hoteles insisten en crear apps propietarias que requieren esfuerzo por parte del usuario.
2. Poca Diferenciación y Valor Percibido
Las apps hoteleras suelen prometer una “experiencia mejorada”, pero en la práctica, no ofrecen nada que no pueda resolverse con una web bien diseñada o un chatbot eficiente.
Por ejemplo, el check-in móvil, que es una de sus funciones estrella, no tiene sentido si de todos modos el huésped tiene que pasar por recepción para recoger la llave o validar documentos. Lo mismo ocurre con la reserva de servicios: ¿por qué descargar una app si puedo hacer lo mismo con un simple mensaje de WhatsApp o escaneando un código en la habitación?
3. Falta de Integración con Otras Plataformas
Las apps hoteleras suelen operar como sistemas cerrados que no se integran bien con otros servicios digitales. Muchos hoteles no logran sincronizar sus aplicaciones con los sistemas de gestión hotelera (PMS) ni con plataformas externas como Google Maps, Apple Wallet o programas de fidelización de terceros.
El resultado es una experiencia inconsistente: el huésped puede reservar su estancia en Booking, pero para solicitar una cena o un late check-out, tiene que lidiar con una nueva plataforma que no reconoce su historial ni sus preferencias. Es una barrera innecesaria que aleja a los clientes en lugar de acercarlos.
4. Los Clientes Prefieren Soluciones Universales
Los consumidores de hoy no quieren una app para cada servicio que utilizan. Prefieren plataformas centralizadas y herramientas que ya conocen.
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- Google Travel ya permite administrar reservas sin necesidad de descargar nada.
- Booking y Expedia han integrado check-in y comunicación con los hoteles sin fricción.
- WhatsApp Business se ha convertido en una solución ideal para gestionar solicitudes en tiempo real.
El error de los hoteles ha sido intentar competir con estas plataformas, en lugar de integrarse con ellas.
¿Cómo Sí Debe Ser la Digitalización en Hotelería?
Las apps de hoteles han fracasado no porque la tecnología no funcione, sino porque se han diseñado desde una perspectiva equivocada. Los hoteles han intentado imponer su propia visión digital, sin entender que la clave no está en la tecnología, sino en la comodidad del huésped.
En lugar de forzar al cliente a descargar una app, la digitalización en la hotelería debería enfocarse en:
1. Super Apps y Mensajería Instantánea
Si los huéspedes ya usan WhatsApp, WeChat o Messenger, ¿por qué no ofrecerles la posibilidad de gestionar su estancia a través de esas plataformas?
Algunas cadenas ya han comenzado a hacerlo. Marriott y Alibaba han implementado check-in y pagos a través de WeChat, eliminando por completo la necesidad de una app propia.
2. Uso de Códigos QR en Lugar de Apps
En lugar de obligar al huésped a descargar una app, algunos hoteles han comenzado a colocar códigos QR en las habitaciones y áreas comunes. Estos permiten acceder a:
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- Menús digitales.
- Solicitudes de servicio de habitaciones.
- Check-out exprés.
Todo sin necesidad de descargar nada ni registrarse.
3. Páginas Web Responsivas con Funcionalidades Avanzadas
Los hoteles que han dejado de invertir en apps han redirigido sus esfuerzos a desarrollar webs móviles mejoradas con capacidades de PWA (Progressive Web Apps). Esto les permite ofrecer:
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- Check-in y check-out en línea.
- Acceso a promociones y fidelización sin fricción.
- Solicitudes de servicio sin necesidad de una app.
No Se Trata de Tecnología, Se Trata de Facilidad
El problema de las apps hoteleras no es tecnológico, sino estratégico. No importa cuán sofisticada sea una plataforma si los clientes no la encuentran práctica o útil.
El futuro de la digitalización en hotelería no está en obligar al huésped a utilizar un software específico, sino en hacerle la vida más fácil. La clave está en adaptarse a los hábitos del viajero, no en intentar forzar nuevos comportamientos.
Si los clientes prefieren comunicarse por WhatsApp, usar Google Travel o gestionar reservas en Booking, los hoteles deben integrarse en esas plataformas en lugar de luchar contra ellas. No se trata de tener una app propia. Se trata de estar donde el huésped ya está.
En un mundo donde la inmediatez y la simplicidad son claves, las soluciones tecnológicas en hotelería deben responder a una pregunta fundamental: ¿realmente esto le hace la vida más fácil al cliente?
Si la respuesta es no, entonces no tiene sentido seguir insistiendo en ello.

Creo genuinamente que la mejor manera de conocer el valor de un Coach Hotelero es probarlo primero de forma gratuita y conocerle. 