La competencia, tal vez no lo es tanto
El poder de los monopolios en la industria hotelera puede parecer beneficioso al principio, pero a largo plazo la falta de competencia puede ser perjudicial. La competencia sana es necesaria para mejorar, innovar y ser productivos. Aprender de los mejores y aportar valor es clave para beneficiarse de la competencia. ¡Compitamos por la excelencia!
- Como bien dijo Kotler, “no hay fidelidad que soporte una rebaja de dos céntimos”
- Si hablamos de competencia sana, debemos decir que no sólo es buena, también es necesaria
- Como indicáramos al inicio de este artículo, la mejor forma de mejorar nuestro desempeño es teniendo objetivos a cumplir, y parámetros a seguir
- Nos mantiene alerta para tomar decisiones de cambios y estrategias, nos empuja a innovar, a optimizar tiempo y recursos, a revisar y corregir, etc

Es de conocimiento público que los monopolios son armas de doble filo: si un hotel tiene la posibilidad de detentar el poder de decidir y manejar precios a su antojo, al principio puede obtener altos rendimientos por falta de alternativas. Pero a la larga, la falta de competencia terminará haciendo que se pierda el rumbo por falta de parámetros, y por otro lado el descontento de sus clientes cautivos hará que, a la primera posibilidad de cambio, se arrojen de brazos abiertos en el primero que pase cerca. Como bien dijo Kotler, “no hay fidelidad que soporte una rebaja de dos céntimos”.
Cuando se dice aquello de que “la competencia es buena”, muchos lo repiten como loros pero muy dentro de sí mismos no se lo terminan de creer, es más un dictado a seguir por mera inercia que por convicción.
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